CAMBITA Y LAS ORGANIZACIONES POPULARES.
Nicolás Acevedo Sánchez
El fracaso de las organizaciones cambiteras encuentra su máxima explicación en la carencia de un liderazgo comunitario fuerte y en la ausencia de adoptar principios de organización y administración de grupos humanos.
La espontaneidad y el figureo motivan el nacimiento de muchas organizaciones populares. Cuando termina “la fiebre”, concluye el grupo. No se definen objetivos puntuales que orientan los trabajos y determinen las metas.
Pongamos un ejemplo: en el barrio Santa Clara varios vecinos deciden formar una junta de vecinos. Hacen una convocatoria, escogen una directiva y comienzan a trabajar. Identifican dos o tres problemas del vecindario y forman comisiones para visitar a los funcionarios competentes. Si los problemas se resuelven, todos contentos, qué junta de vecinos. Si no se resuelven, se cansan, montan una huelga o simplemente se desvanece la lucha.
En este estilo de trabajo hay varias debilidades importantes:
a) No hay un proceso de educación y concienciación destinado a fortalecer la criticidad de cada uno de los vecinos. Si el vecino no se apodera de la junta, si no la hace suya, funcionará solamente en la cabeza de la dirección.
b) Ante un problema, no se construye una línea de acción para precisar las posibles soluciones. Muchas veces un problema lo resuelve la junta sin tener que ir a ninguna parte. O puede involucrarse parcialmente en la solución: aportando manos de obra y recursos económicos.
c) Las personas pensantes del sector tienden a no participar en la junta. Varias razones acuden: insensibilidad social, aislamiento del entorno, descreencia en el liderazgo local y carencia de solidaridad.
d) Se escoge la dirección por conveniencias personales, políticas, familiares y sociales. Los más vagos son escogidos, porque son “los que tienen tiempo para bregar con eso”.
e) No se estructura un perfil de la junta de vecinos. Las preguntas pertinentes serían: qué tipo de organización levantaremos, cuál es la estructura organizativa que más le conviene, cómo se reclutará la membresía, qué estatutos regirán y qué objetivos normarán las expectativas de la junta, etc.
f) Incursión de la política partidaria en la fundación y composición de la junta. Muchas se forman por coyunturas políticas.
g) Los intereses personales son colocados por encima de los de la comunidad.
Los grupos humanos (fundaciones, clubes, iglesias, partidos, empresas, asociaciones sociales, culturales, profesionales, etc., etc.) obedecen a principios y reglas que las ciencias de la Psicología y la Sociología elaboran según métodos científicos particulares. Donde hay seres humanos reunidos con tareas comunes, los criterios de organización y administración deben prevalecer. Todo lo demás es pérdida de tiempo y recursos.
Aquí hay entidades colectivas que no permiten la disidencia, la crítica, el ver las cosas de otra manera. Los que sustentan la crítica son marginados, y en muchas ocasiones, aplastados por los burros.
Disponemos de más de 30 de juntas de vecinos, varias iglesias, clubes deportivos, asociaciones campesinas y de más de dos mil profesionales, y no podemos articular una conciencia crítica capaz de incidir en el desarrollo económico y social del municipio. Nos mantenemos al margen de los graves problemas comunitarios.
Levantemos una coordinadora municipal creíble, sustentada en el bienestar común y en los principios científicos de la psicología organizacional. Atrás el voluntarismo, el personalismo, la mediocridad y la politiquería barata.
cambiniasa@gmail.com